Diario de Copas

Eliana Marchetti

Detrás de Diario de Copas

Sobre

Soy UX writer freelance, con dos clientes uruguayos y uno argentino que me dejan los sábados libres. En 2023 crucé el Río de la Plata: dejé Palermo por un departamento de dos ambientes en Pocitos, con un mostrador angosto de baldosas blancas donde ahora vive mi cuaderno.

A mi amiga Paz Colombo la conocí trabajando para el mismo cliente de UX, un par de años antes de cruzar el río. Cuando me mudé, en 2023, me regaló mi primer libro de tragos. Quedó un buen rato en el estante sin abrir. Recién en febrero de 2024, aburrida un sábado a la tarde, saqué uno de la biblioteca de mi mamá y elegí una receta para el día siguiente.

Desde entonces sostengo el mismo ritual: una botella o un cóctel desconocido cada fin de semana, y unas líneas el domingo antes de que se enfríe el primer café. Sigo confundiendo un Pinot Noir con un Tempranillo si la botella tiene una forma parecida, y esa es más o menos la altura desde la que escribo. Lo que sé lo aprendí probando, anotando y a veces tirando el trago por la bacha. Llevo un cuaderno tapa dura en la cocina donde marco qué repetiría y qué no.

Cómo pruebo lo que escribo

Cada entrada sale de lo que pasó de verdad en mi mostrador esa semana: la botella que abrí, la receta que intenté, la herramienta que me faltó a mitad de camino. Cuando algo sale mal, esa es la parte del cuaderno que más se extiende. Las cantidades de alcohol seguras, el sueño y la sensibilidad del lunes a la mañana son preguntas para un médico, no para las líneas que escribo un domingo.

Temas que no trato

No vas a encontrar acá comparativas de cursos profesionales ni gestión de bares. Esto es el cuaderno de alguien que aprende en su propia cocina, sin certificación ni modelo de negocio detrás.

Escritos por Eliana Marchetti

Aviso

Algunos enlaces de este sitio son de afiliada. Si comprás desde uno de ellos, no pagás nada de más y a mí me llega una comisión chica. Solo menciono cosas que pasaron por mi propia tarjeta o mi propio mostrador. Si algo suena demasiado entusiasta, conviene revisar antes lo que quedó sin terminar.