Diario de Copas

Cómo elegir un curso de coctelería de autor online para principiantes

Cómo elegir un curso de coctelería de autor online para principiantes

La mancha de café en la esquina derecha del cuaderno me mira desde el mostrador. Es un domingo de mayo, acá en Pocitos, y el ruido del primer auto pasando por la Rambla me avisa que ya es hora de dejar de dar vueltas. Tengo el mate cebado y el cuaderno tapa dura abierto en la página del sábado a la noche. Hay algo en el silencio de estas mañanas que me obliga a ordenar lo que pasó anoche entre botellas y hielos que no querían salir de la cubetera.

Un detalle administrativo antes de seguir: en este cuaderno vas a ver enlaces a algunos cursos. Si terminás anotándote en uno, la plataforma me deja una comisión modesta. A vos no te sale ni un peso uruguayo más, ni un centavo argentino extra. Solo recomiendo lo que pasó por mi tarjeta y por este mostrador de madera. Si algo me parece excelente, lo digo; si algo quedó por la mitad, también está anotado.

Desde que me mudé a Montevideo en 2023, mis sábados cambiaron. Pasé de los tres Malbec de siempre a intentar entender qué pasa cuando mezclás cosas. Pero hace unos meses, allá por fines de agosto, me di cuenta de que mi intuición tiene un techo bajito. Quería inventar, quería que mis tragos tuvieran mi firma, pero me faltaba el mapa. Así fue como terminé buscando cómo elegir un curso de coctelería de autor online que no fuera una pérdida de tiempo.

El error de querer inventar la pólvora sin saber prender un fósforo

Primer plano de un cuaderno de notas con manchas de café y hielos derretidos.

Cuando empecé a buscar, cometí el error típico. Me puse a mirar cursos de "mixología molecular" y cosas con nombres raros. Quería saltar directo a las espumas y a los perfumes. Pero la realidad es que, si todavía confundís un Pinot Noir con un Tempranillo porque la botella tiene la misma forma, no podés pretender hacer alta coctelería de autor desde cero.

La coctelería de autor es, básicamente, aprender a romper las reglas. Pero para romper algo, primero tenés que saber cómo está armado. Me pasé noches frustrada porque un trago me quedaba intomable. Fue ahí cuando entendí que necesitaba entender el equilibrio. La coctelería de autor se diferencia de la clásica porque vos modificás la estructura o creás tus propios almíbares y tinturas. Pero la base sigue siendo la misma.

Fijate en la proporción clásica de un Negroni: es un 1:1:1. Gin, vermut rojo, Campari. Es perfecto. Si no entendés por qué esa suma de partes funciona, cualquier intento de "autor" que hagas va a terminar siendo un jarabe dulce o un veneno amargo. Yo aprendí esto por las malas, manchando una pollera con vino porque intenté una mezcla sin sentido un sábado de lluvia en marzo.

Cómo filtrar la montaña de cursos online

Sentada frente a la pantalla, tuve esa duda existencial: ¿gasto en un curso caro o me compro tres botellas de un Malbec de gama alta para pasar el mes? Al final, decidí que el conocimiento me iba a ahorrar más plata en botellas desperdiciadas. Para elegir bien, me fijé en tres cosas que hoy te paso como consejo de amiga.

Después de mucho mirar, me crucé con el Curso Coctelería de Autor Online. Tenía una calificación de 4.9, lo cual me dio confianza. Lo que más me marcó no fue aprender a hacer un trago específico, sino el módulo de armado de receta propia. Me hizo dejar de copiar menús de bares de Pocitos para empezar a anotar mis propias ideas.

La revelación: el UX writing y los sabores

Garnish de naranja quemada siendo preparado sobre un vaso de cóctel.

Acá es donde mi laburo de UX writer se mezcló con las botellas. En mi trabajo, trato de que la experiencia del usuario sea fluida, que no haya ruidos. En la coctelería de autor es igual. El equilibrio entre dulce, amargo y ácido es como la jerarquía de la información en una app. Si un sabor grita más que el otro, la experiencia se rompe.

Este curso me enseñó a describir mis propios tragos por escrito. Eso cambió totalmente cómo llevo este cuaderno. Ya no anoto "está rico". Ahora anoto por qué el amargo del pomelo resalta la nota seca del gin. Esa claridad me sirve incluso cuando voy al supermercado y tengo que elegir entre diez etiquetas parecidas. Por cierto, si te interesa ver cómo aplico esto a los vinos locales, podés leer sobre mi Sábado de Tannat: El día que dejé de esquivar la cepa nacional.

Aprendí que una botella estándar de 750 ml es un lienzo. Podés hacer cosas increíbles si sabés cómo tratarla. Pero ojo, yo no soy sommelier ni atiendo detrás de una barra. Soy una aficionada con un cuaderno. Siempre digo que, si el tema del alcohol te genera alguna duda sobre tu salud, consultes con un médico de verdad y no con alguien que escribe microcopy desde un departamento en Uruguay.

¿Por dónde arrancar si sos principiante posta?

Laptop mostrando un curso de coctelería online junto a herramientas de bar.

Si estás en cero absoluto, mi recomendación es que no vayas directo a lo de "autor". Es como querer escribir una novela sin saber usar las comas. Yo me apoyé mucho en el Curso Coctelería Clásica Online al principio. Te da las bases del Manhattan, el Daiquirí y el Negroni. Es más barato y te saca el miedo a errar la medida.

El aroma a piel de naranja quemada que queda flotando en mi cocina un sábado a la noche, después de intentar mi primer garnish complejo, es mi pequeña victoria semanal. A veces la cuchilla está mellada por un tomate que corté mal a la tarde, o el hielo se me resbala y termina en el piso, pero el proceso de entender qué estoy tomando no tiene precio.

Para quienes quieren algo más denso, existe el Master en Coctelería y Mixología. Es un programa más largo. Yo lo exploré un poco por los módulos de vinos de mesa, que me ayudaron a entender qué botella abrir cuando vienen amigos a cenar. Tiene pocas reseñas, así que hay que ir con paciencia, pero el material es sólido.

Al final del día, elegir un curso es elegir qué historia querés contar en tu cuaderno. Yo elegí dejar de ser una espectadora de lo que compraba en el súper para ser la autora de lo que sirvo en mi vaso corto. El sol ya está pegando de lleno en el patio interno del edificio. El café se enfrió, pero el cuaderno ya tiene las notas de anoche listas. El próximo sábado hay una botella de Pinot Noir esperando, y esta vez, ya sé exactamente qué quiero intentar con ella.

Nota: Para que quede claro: lo que lees aquí es mi propia perspectiva -- no es consejo profesional. Para temas de salud o dinero, pide siempre la opinión de un profesional que conozca de verdad tu situación.

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